Terapia Cráneo Sacral

¿Qué es la Terapia Cráneo-Sacral?

La terapia cráneo sacral (TCS), desarrollada en su mayor parte por el Dr. Upledger, es un suave método manual de evaluar y tratar la totalidad del cuerpo que puede tener un impacto positivo en casi todos los sistemas corporales. Tanto si se usa solo como de forma complementaria a la medicina occidental, ha demostrado ser clínicamente eficaz para facilitar la capacidad corporal de autocuración.

La TCS ayuda a normalizar el entorno del sistema cráneo sacral, un sistema fisiológico esencial para el cuerpo que está formado por la membrana duramadre, el fluido cerebroespinal contenido dentro de ella, los sistemas que regulan el flujo del fluido, los huesos que están sujetos a las membranas, y las articulaciones y suturas que interconectan estos huesos.

Como el sistema cráneo sacral contiene el cerebro, la médula espinal y todas las estructuras relacionadas, cualquier restricción o desequilibrio que se produzca dentro del sistema puede afectar directamente a todos los aspectos de la actuación del sistema nervioso central. Por fortuna, usando métodos simples de palpación.

No se debe confundir con la osteopatía cráneo sacral, puesto que la TCS se centra la normalización del sistema de membranas de la duramadre, mientras que la segunda se centra en la flexibilidad de las suturas craneales.

El número de sesiones que se requieren para conseguir resultados depende de la complejidad de las capas adaptivas, de los mecanismos de defensa del paciente y de otras factores. En general, si no hay un cambio de estado después de cinco o seis sesiones, la TCS podría no ser eficaz para este individuo.

A nivel de estudios científicos las investigaciones llevadas a cabo en la Universidad del Estado de Michigan demuestran la existencia del sistema cráneo sacral y su efecto sobre la salud y la enfermedad. Por otro lado, tanto el Dr. John Upledger, creador de la TCS, así como los terapeutas formados en la terapia han realizado observaciones de casos en multitud de patologías en las que ha resultado clínicamente efectiva. Algunas de estas patologías que se benefician de la TCS son:

  • Estrés, ansiedad o depresión,
  • Síndromes de dolor de cabeza,
  • Vértigos,
  • Síndromes de dolor,
  • Fibromialgia,
  • Dolor neurológico,
  • Disfunciones espinales,
  • Síndrome de la articulación temporomandibular,
  • Lesiones traumáticas,
  • Artritis degenerativa e inflamatoria,
  • Enfermedades degenerativas del sistema nervioso central,
  • Problemas de insuficiencia cerebrovascular (apoplejías),
  • Rehabilitación posoperatoria,
  • Autismo,
  • Parálisis cerebral,
  • Dificultades de aprendizaje,
  • Problemas del sistema motor,
  • Desórdenes endocrinos,
  • Enfermedad de Crohn y otros problemas digestivos,
  • Muchas otras dolencias.